ENTREVISTA - Iñaqui Ilarragorri & su quinteto de Ángeles Eléctricos.
- cuervo albino
- 6 dic 2021
- 3 min de lectura

El debut del Quinteto de Ángeles Eléctricos, acompañados por Iñaqui Ilarragorri, nos presenta una abstracta interpretación sónica de los paisajes y problemáticas del éter. A continuación entrevistamos al involucrado para que nos aclare el camino hacia la escucha del nuevo lanzamiento.
CA: ¿Qué es el quinteto de ángeles eléctricos?
II: Es una agrupación musical organizada ad hoc para este proyecto, aunque no descartamos que en un futuro se den continuaciones. Yo estoy de director y cantante, además de eso consta de baterista, guitarrista, teclista (en diversos pianos, algunos preparados como los de Cage) y dos ángeles que van rotando sus roles, desde percusiones adicionales hasta la modificación del aire.
CA: ¿Cuál es la propuesta sonora? Pensando en una guía para el potencial escucha.
II: Como todos los músicos hacemos esculturas, esculturas de aire y de tiempo. Al tratarse de ángeles los muchachos tienen procedimientos que no se pueden lograr con cuerpos materiales, muchas veces nuestros tímpanos humanos “bidimensionan” esas estructuras más complejas. De la misma manera que nuestros ojos que perciben dos dimensiones nos dejan una impresión unilateral de los objetos del mundo tridimensional. Y de la misma manera también que no somos capaces de imaginar dimensiones superiores, matemáticamente y angelicalmente posibles.
CA: ¿Cómo es eso de las esculturas?
II: El timbre, donde podemos incluir por razones prácticas a la armonía, se trata de aire esculpido. Uno establece una serie de premisas u órdenes para la alteración del aire, que después los parlantes de cada escucha van a acatar de manera más o menos fidedigna; y sus tímpanos reproducir en vibración simpática. Es una escultura de aire que se reproduce en la cóclea y que cada cerebro traduce en símbolos legibles.
La forma, por otro lado, es tiempo esculpido. El tiempo lo construímos constantemente desde nuestra percepción. En lugar de explicar voy a dar ejemplos: Un minuto esperando al microondas, un minuto escuchando un compás que se repite mil veces, un minuto escuchando estribillos recortados de los beatles. ¿Entendés?
CA: ¿Las composiciones son tuyas?
II: Más o menos, el tango de otoño y astro-hungría son canciones mías, en su estructura. El arreglo lo armamos en la práctica, y los demás tracks son prácticamente improvisaciones basadas en premisas que armamos colectivamente.
CA: ¿Cómo conseguiste el contacto para armar una banda de ángeles? Suena como una idea difícil de concretar. ¿Fue así?
II: No me acuerdo
CA: ¿Qué recomendás a la gente que todavía no ha escuchado el disco?
II: Que no lo haga (risas) No, bueno, me refiero a que… que no lo escuche si no le interesa. Porque no le va a gustar. El otro día escuché en una charla sobre música experimental a un tipo con varios años en el ambiente decía que hay obras que “duele” escucharlas. Es cierto, ciertas obras son dolorosas, incómodas, y hasta molestas, no todo es placer. Este disco es molesto e incómodo, en muchos momentos llega a ser muy ameno también, pero como nuestra idea no era hacer un producto ameno, y tampoco uno ruidoso, tiene un poco de todo, son climas que van en función de cierta narrativa, de cierto flujo de pensamiento. Nosotros largamos esta música al mundo porque creemos que aunque sea hermética y retorcida y también molesta, puede suscitar cosas, ideas, intuiciones, imágenes; cosas buenas y fructíferas para la persona dispuesta a buscarlas.
El debut de Iñaqui Ilarragorri y su Quinteto de Ángeles Eléctricos ya está disponible en la mayoría de las plataformas digitales de distribución musical.



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